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Santos Maria Chilel Soto salió a caminar con su familia la tarde del 18 de septiembre y nunca regresó a casa.
Esta mujer guatemalteca de 39 años, residente de Georgetown, era madre de cinco hijos. Soto caminaba por un campo abierto cerca de South Old State Road, en Ellendale, junto a su pareja, Minibaldo Velásquez, y dos de sus hijos, cuando presuntamente recibió un disparo de un rifle de caza, según una declaración jurada de causa probable de la Policía Estatal de Delaware.
Agentes de la Policía Estatal de Delaware le brindaron atención médica antes de que Soto fuera trasladada al Hospital Bayhealth en Milford, donde se confirmó su fallecimiento.
La policía arrestó a Walter Moorhead, un hombre de 74 años oriundo de Salisbury, Maryland, quien cazaba ciervos desde un escondite a nivel del suelo en el mismo campo.
Yolin Chilel Soto, hermana de María, habló sobre la personalidad de la fallecida y lo que ella significaba para la comunidad en general.
“Mi hermana pues era una mujer que todo el mundo la quería, ella conoce muchísima más gente. Hay mucha gente eh que incluso americanos”, Chilel Soto dijo. “Ella trabajaba de limpieza, muchos americanos que la conocen. Eh, nos han visitado y ellos no lo pueden creer. En realidad es algo sorprendente”.
Según documentos judiciales, Moorhead declaró a los investigadores que cazaba con un rifle equipado con mira telescópica cuando vio lo que creyó que era una cierva. Relató que el animal se movió, por lo que cambió su posición y la del rifle antes de disparar hacia lo que pensaba que era el ciervo.
Posteriormente, Moorhead caminó hacia el lugar donde había disparado y dijo a los investigadores que vio a Soto con lo que parecía ser una herida de bala, rodeada por Velásquez y los dos niños. La declaración jurada indica que Velásquez caminaba a una distancia de un brazo de Soto cuando escuchó lo que describió a la policía como una “explosión”. Luego vio a Soto caer al suelo y notó que brotaba sangre de la parte frontal de su torso superior. Presionó la herida y llamó al 911.
La Policía Estatal de Delaware informó que los agentes acudieron al campo alrededor de las 7:40 p. m. La investigación preliminar del departamento determinó que Moorhead estaba cazando ciervos cuando creyó ver uno y disparó su rifle, alcanzando a Soto.
Para Minivaldo Velásquez, la tarde comenzó como una salida familiar habitual.
Relató a WHYY News que, tras cenar, Soto quiso ir a la iglesia, pero los niños no querían ir. Entonces, ella le pidió que la acompañara a dar un paseo.
“Nosotros fuimos ahí como a las 6:40 p.m. y pues estacionamos la camioneta y (ella) dijo, ‘vamos a bajarnos a caminar’”, Velázquez dijo. “Estábamos caminando cerca entre un field, pero un field que ya no tiene plantación de maíz, ya el maíz piscaron todo eso, pues ahí camina mucha gente. Ella vestía su blusa amarilla y yo vestía una camiseta azul”.
Esa cronología difiere de la establecida en los documentos judiciales. La Policía Estatal de Delaware indicó que el tiroteo se reportó aproximadamente a las 7:40 p. m., mientras que la declaración jurada de causa probable sitúa el presunto delito en un intervalo de tiempo entre las 7:38 p. m. y las 7:42 p. m. WHYY News visitó la zona a la misma hora, aproximadamente, la semana siguiente para observar las condiciones del lugar. Alrededor de las 6:40 p. m., el campo y sus alrededores aún eran visibles. Se podían ver vehículos circulando por la Ruta 113, y desde allí se divisaban las carreteras que rodean el campo de maíz, incluidas South Old State Road y East Robbins Road.
Al caer la tarde, la cantidad de luz natural cambió. Hacia las 7 p. m., el campo estaba notablemente más oscuro.
Velásquez cuestiona la explicación de que Moorhead confundió a Soto con un ciervo.
“No hay ninguna excusa, eso son excusas que no son aceptables, no tiene sentido. Yo nunca he visto un venado de dos patas”, dijo. “Nosotros íbamos platicando, hablando, no tiene sentido, no”.
“Ese fue un asesinato a sangre fría”, él añadió. “No es accidente, no es accidente, 100%”.
La policía ha declarado que la investigación preliminar indica que Moorhead creía estar disparando a un ciervo.
Yolin Chilel Soto, la otra hermana de María, dijo que todavía le cuesta entender cómo ocurrió el tiroteo.
Cuestionó la explicación de Moorhead, aunque reconoció que no puede saber qué pasaba por La mente de Moorhead en ese momento.
“No podría meterme en la mentalidad de este señor, pero si este señor realmente no está cuerdo, no está bien de la mente, obviamente él va a inventar cualquier barbaridad, va a decir lo que él vio porque realmente es lo que está en su mente”, dijo Chilel Soto.
Chilel Soto dijo que cree que alguien que maneja un arma de fuego debe asegurarse primero de a qué está disparando.
“Que si fuera una persona cuerda, pues obviamente antes de disparar ellos deben de asegurarse que realmente es un animal y qué clase de animal”, ella dijo. “Porque no va a disparar a alguien, a algo, al azar solamente por diversión o realmente fue racismo. Eso precisamente es el tema de este punto”.
Dijo que quiere ver salvaguardias adicionales para las personas que portan armas de fuego, incluidas evaluaciones psicológicas antes y después de que alguien reciba un arma.
“Que esta persona reciba ayuda psicológica antes de portar un arma y también que no solamente sea al principio, sino que tengan una continuidad”, dijo. “Que tengan una continuidad, que haya reglamentos nuevos en el cuidado de ellos mismos, en el cuidado de sus propias familias, en el cuidado de la sociedad porque no sabemos cuando una persona puede estar cuerda o cuando ya no”.
Chilel Soto afirmó que no aboga por prohibir totalmente el acceso a armas de fuego, sino que busca un proceso de seguimiento continuo tras la adquisición inicial de un arma.